**Background**
La violencia sexual infantil (VSI) incluye abuso sexual con y sin contacto físico, violación, explotación sexual en línea y fuera de línea, y tráfico sexual. Es un problema de salud pública mundial. En América Latina, los estudios disponibles reportan una prevalencia de VSI con contacto físico de entre 3% y 6% para varones y entre 13% y 16% para niñas. Los autores señalan que las cifras en varones probablemente están subestimadas debido a roles de género y estigma. El personal de salud de múltiples disciplinas (medicina, psicología, enfermería, trabajo social, odontología, nutrición, fisioterapia, terapia ocupacional, química, bioquímica y obstetricia) debe identificar, evaluar y tratar a niños, niñas y adolescentes (NNA) que han experimentado VSI, ya que muchos buscan atención por efectos adversos como infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados, consumo de sustancias, trastorno de estrés postraumático, depresión, tendencias suicidas, trastornos de ansiedad y problemas de conducta. En la vida adulta, pueden presentar cardiopatía isquémica, enfermedad pulmonar y diabetes mellitus.
**Methods**
Se trata de una comunicación o revisión narrativa que delinea elementos clave para la capacitación en VSI basada en evidencia y el desarrollo de protocolos que reflejen la orientación de la OMS y la Convención sobre los Derechos del Niño. Los autores proponen elementos sugeridos para el desarrollo de capacitación y para la generación e implementación de protocolos de atención, basándose en recursos disponibles en línea y guías internacionales. Se mencionan recursos específicos como el currículo médico de maltrato infantil de ISPCAN, módulos del Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados (ICMEC), y el kit de herramientas HEAL para trata de personas.
**Key Results**
El artículo no presenta resultados de investigación original, sino que sintetiza recomendaciones. Para la capacitación, los autores sugieren: incluir descripción de tipos y dinámica de VSI, factores de riesgo y protección, posibles indicadores, y el rol del personal con enfoque de trauma informado (TIA); desarrollar habilidades prácticas mediante casos clínicos, juegos de roles y simulación; utilizar múltiples modalidades (reuniones académicas, e-learning, podcasts); repetir la capacitación periódicamente; monitorear y evaluar el currículo; incorporar la capacitación en planes de estudio de enfermería, medicina y trabajo social; e incluir prevención de estrés traumático secundario y trauma vicario. Para los protocolos, se presentan elementos esenciales (factores de riesgo, algoritmo de reconocimiento y respuesta, funciones del personal, guías para historia clínica y examen físico, directorio de recursos comunitarios, recursos para estrés traumático secundario) y opcionales (definiciones de tipos de VSI, leyes y políticas, herramientas de tamizaje, explicación de atención centrada en el paciente y basada en trauma).
**Clinical Implications**
Los autores concluyen que la VSI es una fuente importante de trauma que afecta significativamente la salud física y mental de NNA. El manejo de estos pacientes representa un gran desafío para los profesionales de la salud en América Latina. La capacitación y el desarrollo de protocolos con prácticas basadas en evidencia, como las descritas por la OMS, pueden ayudar a los profesionales a cumplir su función como defensores de la seguridad y el bienestar de NNA. Se necesita investigación adicional para demostrar la efectividad del enfoque informado sobre el trauma, validar herramientas de detección en múltiples poblaciones, evaluar el impacto de protocolos formales, y determinar factores de riesgo y necesidades de salud de poblaciones especiales como la comunidad LGBTIQ+, varones víctimas de VSI, NNA migrantes, con discapacidad, en situación de calle, privados de libertad y pertenecientes a comunidades indígenas.